Con un nuevo sistema probado con éxito en 18 casos en la Universidad de Stanford (EEUU), podría saberse con seguridad si el niño que se va a traer al mundo tiene o no síndrome de Down.
Si este método, un simple análisis de la sangre, resulta realmente eficaz, tendría que pasar a formar parte de los exámenes rutinarios de toda mujer embarazada, para tranquilidad de las mamás, añosas, con más razón.
Graciela.