Cuando llegamos a España, con mi marido y mi hija Brenda que tenía 1 año de edad, en 1989, me desesperaba por tener otro hijo; gracias a Dios, nació Romina.
Me llamaba la atención que las mujeres españolas no quisieran tener niños, y si tenían, era solamente UNO y basta, HIJOS ÚNICOS.
El gran problema que tenían España e Italia en esos años, era precisamente, la baja natalidad; por lo tanto, ¿quién mantendría a nuestros viejos el día de mañana?, esa pregunta generaba gran preocupación.
Con la llegada de las mujeres inmigrantes, en España se INCREMENTARON LOS NACIMIENTOS; son las madres inmigrantes las que están dando hijos a España.
Me parece una injusticia terrible que algunos de estos bebés sean considerados CIUDADANOS DE SEGUNDA y me parece también terrible, que SE DISCRIME, no solamente A SUS MADRES, por su condición de extranjeras con poco tiempo de residencia legal en España, sino, también a sus padres y a pesar de ser españoles.
CON PEPELITO O SIN PAPELITO, CON RESIDENCIA LEGAL O ILEGAL, SE ES MADRE Y PUNTO Y TODOS LOS BEBÉS, FUTUROS ESPAÑOLITOS, TIENEN EL MISMO DERECHO DE VENIR CON UN PAN DEBAJO DEL BRAZO; me refiero al famoso “cheque bebé”, la ayuda de € 2500 que otorga el Gobierno, lamentablemente, no a todos los niños; algo muy raro, precisamente, en este Gobierno, al que le sobra SENSIBILIDAD.
Graciela.